En las últimas semanas he estado dándole vueltas al uso que le estaba dando al blog, y me he dado cuenta de que los temas que trato son demasiado heterogéneos.
Creo que es más conveniente centrarme en un área más específica. Puesto que dedico gran parte de mi tiempo en prepararme para ejercer como maestro, me parece adecuado tratar con más énfasis el tema de la educación.
Me encuentro en mi segundo año del Grado de Magisterio y estoy encontrando muchas cosas que no me gustan.
En la E.U. de Magisterio me enfrento a profesores cuyo único interés es inculcar en los profesores una ideología muy concreta con el fin de perpetuar un estilo de sistema educativo que no funciona.
Me dedicaré a analizar esta situación, comentar ideas que se me ocurren al respecto, contar mis vivencias en la Escuela Universitaria, etc. Siento que esto me llevará, una vez más, a adoptar un tomo más polémico y político que había pensado desechar en este blog. Pero hay motivos para hacerlo.
La educación es una de las herramientas más poderosas para cambiar una sociedad. Pero la educación en nuestro país está tremendamente politizada. Vivimos bajo la dictadura de los psicopedagogos que, en su intento de "democratizar" la educación, han destruido la autoridad del profesor, han eliminado el conocimiento de las aulas y lo han cambiado por la mediocridad. Dicen defender una escuela que "iguale" a todos los niños y sólo fomentan la diferencia entre ricos (los que pueden pagar una enseñanza de calidad) y pobres (los que han de conformarse con lo que ofrece la LOE de por sí: nada). Ya no se valora el esfuerzo, todo debe ser fácil para los niños. No se puede separar a nadie, tanto si sus capacidades son superiores como si son inferiores. Deben quedar todos al mismo nivel, es decir, al nivel más bajo.
Y, a pesar de lo triste que parece, les viene de fábula. El pensamiento colectivo, la erradicación del pensamiento crítico individual, les permitirán perpetuarse en sus puestos pagados con los impuestos de los españoles. Permitirá crear votantes de izquierdas que mantengan el estatus actual de estos señores.
Sí, hay motivos para criticar, para quejarse, para clamar al cielo en busca de ayuda. Nuestra sociedad está enferma, empezando desde los colegios, hasta llegar a las altas esferas políticas. Algo estamos haciendo mal. Debemos cambiar.







